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Balda de madera para los libros prestados

Cuando empezamos un libro normalmente lo abordamos con avidez. Si nos gusta, si nos engancha podemos incluso llegar a devorarlo en unos días. Pero, cuando cerramos la tapa, ¿qué hacemos con él? Tengo “Libertad” de Jonathan Franzen desde hace dos años en la mesilla. ¿Me gustó? No. Me encantó, y ahí sigue. Muchos días es lo primero que veo al despertarme. Lo que me llama la atención es ese cambio radical. En un momento son compañeros, casi cómplices a los que buscan porque necesitas tener un rato a solas con ellos. Los llevas a todas partes, no puedes salir de casa sin ello. Un rato en el metro, o el autobús, cualquier momento es bueno para volver a estar juntos. Y, luego, llega la última página, se acabó y sin ningún pudor buscamos a otro. Pero de vez en cuando me acuerdo de Patty, de Aomame, de Tengo… Porque hay libros que no se van. Que han dejado algo en nosotros. Y lo peor de todo, hay libros que te prestan y cuando te pregunta el dueño por ellos pones cara de póker porque no recuerdas dónde los dejaste. Por todo ello, he hecho mi balda de madera para los libros prestados/ especiales. Para tener un lugar específico, un espacio donde poner lo que tengo que devolver y para no olvidar lo que no quiero olvidar.

Balda de madera para los libros hecha con las técnicas del decapé y el transfer.

Una balda de madera de la carpintería de Albacete. Diego, el Carpintero, me dijo que esa madera tenía más de cien años (otro libro que recuerdo de vez en cuando, “Cien años de Soledad”). Y me recomendó lijarla bien con un cepillo de alambre. Consejo de artesano que seguí al pie de la letra. Quería hacer un decapado en esta madera, pero quería que se viera perfectamente tanto el nudo que tiene como las vetas de la madera. Así que pinté y lijé incansablemente, en vez de usar tinte como en otras ocasiones.

Decapado de varios colores.

Este tipo de decapé en madera es posiblemente el que más trabajo da aunque no lo parezca. Normalmente la técnica del decapé en madera supone pintar de dos colores diferentes y retirar parte de la pintura con papel de lija o un estropajo. En este caso, para este decapé primero preparé la madera con ese cepillo de alambre, luego lija y por fin pintura. Decidí hacer una mezcla con escayola, cola de carpintero y pintura acrílica. Hice mi propia pintura de pizarra con varios tonos de azul y gris. La pintura de pizarra cubre más que la acrílica y lo que quería era que se fueran superponiendo pequeñas manchas de todos los colores. Que fueran metiéndose en la madera sin llegar a tapar todas las vetas.

Transfer en madera.

Para conseguir que la pintura se fuera quedando en la madera como si fueran hilillos de colores, pintaba, lijaba y una nueva pasaba del cepillo de alambre. El cepillo sirve para abrir los poros de la madera y facilita que entre mejor la pintura de pizarra en la balda para mis libros.

Nudo de la madera visible tras el decapado.

Con varias capas de pintura de pizarra, la lija y el cepillo se consigue un decapado más sutil, en el sentido de que los colores se van superponiendo logrando en algunas partes una especie de degradado. La pintura de pizarra no llega a cubrir grandes extensiones y se convierten en esos hilillos de colores que se van combinando y superponiendo por toda la balda de madera.

Lo bueno de la técnica del decapé es que puedes usar los colores que quieras y lograr el efecto deseado. Podemos retirar más pintura o menos y siempre se puede rectificar. Es decir, que si nos pasamos con la lija siempre se puede volver a pintar. A quién no le ha pasado que se anima, se viene arriba y frotamos tan fuerte que quitamos toda la pintura. Eso pasa y mucho. Pero tiene solución.

Balda de madera para los libros prestados.
  • Un truco. 

Para hacer la técnica de decapé, especialmente en grandes extensiones, podemos usar cera y pasar por encima un estropajo. La presión que hay que hacer para retirar la pintura es mucho menor, ya que la pintura se ablanda y sale casi como si fuera mantequilla. Por cierto, que la madera tenía que ser muy gruesa para poder colocar los libros encima.

Balda de madera con dibujos vintage.

Para mi balda de madera para los libros prestados he hecho varios transfer en color negro. He buscado en internet mariposas, un pájaro y letras con un estilo vintage y las he estampado en la madera usando papel paratransfer. Lo de las letras de distinta tipografía lo saqué de un cartel que me encantó de Isabel de Alromasar. Hace unas cosas geniales con un montón de buenas ideas y aquí directamente se la he copiado. Si no tienes libros prestados, podemos buscarle otro uso a la balda.

Balda de madera para decorar la entrada de casa.

 

Como ésta es una propuesta muy frugal, este DIY participa en los “Findes Frugales” de Colorín Colorado.
Balda de madera para sostener velas, espejos, cuadros…

 

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15 comentarios

  1. Me encantó!!! Quedó hermosa, divinos los colores y los motivos elegidos, muy vintage como me gusta a mi.
    Ya el solo hecho de saber que la madera es antigua le da más valor al trabajo.
    Muy lindo trabajo. Buen fin de semana. Besos

  2. Espectacular el trabajo de decapado, los transfers le añaden un toque original, y sobre todo me encantó que rescataras una madera tan añosa, todo ello para darle a nuestros "compañeros del alma" (como suelo llamar a mis libros) el sitial de honor que merecen… Excelente proyecto, Olga, te mando un abrazo enorme y buen finde!
    K.

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